Los trabajadores de este restaurante se negaron a servir el pedido de este hombre, y cuándo este vuelve al día siguiente, se dieron cuenta del grave error que habían cometido

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12/08/22

Para este trabajador de la Administración de Veteranos llamado Karl Baker, quién había finalmente su jornada laboral en la que tuvo que trabajar varios turnos de 12 horas, saborear un buen bocado antes de descansar sentado en su sofá, frente al televisor, era todo lo que podía desear en aquel momento. Pero desgraciadamente para él, las cosas no salieron como este esperaba…

¿Por qué se negaría a servirlo? tampoco se lo aclaró. No estuvo haciendo cola durante 45 minutos para ser tratado así. Pero además, este hombre tampoco estaba acostumbrado a que la gente se negara a atender su pedido o a que le miraran de aquella manera, ¡nadie debería hacerlo! La persona en cuestión parecía no tener ni idea de quién era realmente o del poder que tenía al alcance de la mano; eso estaba claro. Así que cuando aquella mujer se enteró, no podía esperar a ver la expresión en su rostro. Y es que no estaba dispuesto a permitir que se le tratase de aquel modo injusto sin tan si quiera conocer el motivo. ¡Había que actuar! Y él lo hizo.

Hora de almorzar

Baker se despertó con su perro saltando en su cama. El sol brillaba en su cara, y la hora del almuerzo ya había llegado. Se preparó, empezó a servirse una taza de café, y pensó en dónde podría ir a almorzar. Decidido, se subió a su vehículo y comenzó a dirigirse a un restaurante que no había visitado antes en las afueras de la ciudad. Esa fue una decisión que más tarde acabaría ocasionándole un buen dolor de cabeza. Con absoluto desdén, el personal a mirarlo de una forma bastante incómoda. Normalmente, gracias a su profesiónse las arreglaba para evitar que lo trataran de ese moodo, pero nadie en el lugar sabía quién era realmente. Baker entró en el restaurante y decidió unirse a la cola. Mientras miraba el menú en la pared, su hambre comenzaba a apretar, pero siguió esperando pacientemente.

Mala elección

Su elección se limitó durante mucho tiempo a dos comidas. Baker era maravilloso en varios aspectos, aunque en cierto modo siempre había sido conocido por ser un comedor exigente. Era selectivo, por decirlo de alguna manera, así que tenía grandes expectativas de que la comida valiera la pena cuando se decidía por un restaurante. Estaba convencido de que esperar en la cola durante 45 minutos sería una buena señal. Sin embargo, estaba completamente equivocado. A pesar de tener que esperar durante tanto tiempo por un simple pedido, Baker era se lo tomó con calma, ya que es una persona paciente. Sin embargo, muy pronto, la paciencia de este hombre iba a ser llevada mucho más allá de los límites. Estaba totalmente hambriento y emocionado en el momento en que finalmente llegó detrás del mostrador. Sin embargo, lo que ocurrió después le dejaría totalmente perplejo…

No iba a ser un buen día

Baker saludó respetuosamente al dependiente, quíen le dio la bienvenida de una manera un tanto peculiar que podríamos definir como entre molestia y aversión. Pero simplemente pensó que quizás estaba atravesando por un día un tanto difícil, por lo que decidió no darle más vueltas y regalarle una sonrisa. Aún así, mientras ordenaba sus comidas, persistió en sonreír. Comprendió que la vida no siempre es tan maravillosa, y además, a Baker le encantaba hacer sonreír a la gente cuando podía. Sin embargo, definitivamente no hubo manera de hacerle cambiar la mala cara a esta empleada. Baker realizo su pedido, pero poco después quedo totalmente sorprendido al oírla decir que era imposible. No estaba contento, pero todavía había otras opciones disponibles. Cambió a su segunda opción, que una vez más tampoco estaba disponible. Aturdido, miró la lista y pidió el único plato que quedaba en el restaurante que aún le apetecía. Pero la mujer comenzó a poner los ojos en blanco, repitiendo la misma frase que en las ocasiones anteriores.

Una actitud inaceptable

Esto irritó a Baker, pues había pasado mucho tiempo haciendo cola para pedir el plato especial del día que había sido marcado en la pizarra. De haberlo sabido, no habría hecho cola si hubiera sabido que estas comidas no estaban disponibles. Y la inaceptable e insultante mala actitud de aquella trabajadora parecía ser la guinda en el pastel. Aún así obstaculizó su descontento y empezó a preguntar si había algún plato disponible que no estuviera en la lista. La mujer volvió a poner los ojos en blanco una vez más y empezó a mirarle con desaprobación, como si dijera, telepáticamente, que quizás la pregunta que le estaba haciendo era realmente estúpida. Su comportamiento, junto con su publicidad engañosa, ya era demasiado. Tenía mucho que decir. Sin embargo, antes de que pudiera siquiera abrir la boca, la mujer se le adelantó y le dijo: “escuche, señor, si no va a pedir, tiene que irse”.

Haciendo una escena

“¡Eso es!”,pensó Baker. Sin embargo, no se movió del lugar y acto y seguido dijo despreocupadamente: “¿puedo hablar con su gerente?” La mujer se hizo a un lado y sin decirle una palabra pegó un grito hacía la parte de atrás de la cocina. Poco después, una señora apareció. Esta comenzó a mirar a Baker y luego a la cola formada detrás de él. “¿Cuál es el problema, señor?, está haciendo esperar a la gente que se encuentra detrás de usted. Baker se dio cuenta al momento de quien había sacado la empleada ese agresivo comportamiento. Ignoró la denigrante acusación y trató de explicarle lo que realmente había ocurrido, esperando que la gerencia tomara cartas en el asunto. Pero el comentario de la gerente fue de lo más inesperado…

La humillación

Una cocinera vino a la caja para decirle a la gerente que no le estaba sirviendo y que lo sacase de la cola mientras apuntaba a Baker. Este decidió esperar la acción del gerente, pero ella comenzó a reírse. Baker se las arregló para mantener la calma e hizo entender respetuosamente que esta no era la mejor manera de tratar sus clientes,y que si no cambiaban de aptitud, verían las consecuencias. La gerente no quiso escuchar su recomendación, tal y como Baker anticipó. “Entiendo que las cosas no salieron como usted quería hoy, señor, pero así es la vida”, le espetó ésta. “Ahora, si fuera tan amable de retirarse de mi establecimiento. No sirvo a hombres como usted”, se burló. ¡¿Hombres como yo?! respondió Baker con incredulidad. ¿Qué quiso decir con “hombres como él”?

Ya es suficiente

Baker ya había tenido suficiente. Ya no estaba jugando a ser Sr. Buen Tipo. Tratando de hablar con mayor autoridad al dirigirse de nuevo a ella, le pidió que explicara lo que quería decir que no servía a hombres como él. Pero lo que ella hizo a continuación terminará resolviendo cualquier duda sobre aquella brusca represalia. La gerente parecía ser cada vez más fría y arrogante. “No necesito explicarle a nadie lo que significa. Salga ahora antes de que provoque una escena”, dijo. Baker no estaba acostumbrado a que la gente se negara a obedecer este tipo de órdenes. Y definitivamente, no estaba acostumbrado a que los demás lo miraran con tanto desprecio gratuito.

La realidad sin uniforme

La gerente del restaurante parecía no tener ni idea de quién era realmente o incluso del poder que tenía a su alcance; esto era algo completamente obvio. Sin su uniforme, a menudo pensaba que pasear por ahí era una gran manera de ver cómo era realmente la gente. Y al final acabó por experimentar esa dura realidad en sus propias carnes. Para Baker, era bastante obvio que no le iba a hablar como a una persona mayor. Empezó a mirar a su alrededor. Cuando se dio cuenta, casi todos en el restaurante lo estaban mirando fijamente. Entonces su cara se puso roja. Ni siquiera parecía conocer a alguno de los clientes, pero comenzó a preguntarse si algunos de ellos lo habrían identificado.

No iba a quedarse de brazos cruzados

Baker decidió dejar el restaurante sin decir ni una palabra más. Estaba frustrado, furioso y avergonzado por la conducta de aquella mujer, una conducta que no podía quedar impune. Al día siguiente volvería con su uniforme de servicio a aquel lugar para tratar de aclarar la situación y hace justicia. ¿Cómo responderán entonces? Al día siguiente, Baker se puso su traje de jefe de policía y volvió al trabajo. Tenía mucho de lo que ocuparse. Estaba preocupado, pero se había prometido a sí mismo que iría a aquel restaurante y que les revelaría su verdadera identidad No podía quedarse de brazos cruzados y asumir aquella ofensa gratuita.

El poder del uniforme

Baker decidió detenerse en su viaje de regreso de una especie de llamada en la zona del restaurante. Su cara dibujaba una expresión de lo más estricta. El aura de su apariencia llenaba todo el restaurante. Baker era un tipo grande y dotado de un buen físico, y con su uniforme puesto parecía algo así como la verdadera encarnación de la justicia. En aquel momento, con la mejor de las razones, todos lo estaban mirando. Con caras sonrientes y honorables, se le acercaron. Incluso las expresiones de todos los empleados, así como la de la persona que lo atendió en la caja, que parecía estar algo más atenta, se iluminaron inesperadamente. Con una cara sonriente que empezó a desvanecerse gradualmente una vez que se dio cuenta de quién era, lo saludó. Dejando de lado las formalidades, Baker hizo llamar al gerente del establecimiento.

¿Dónde está la gerente?

La cajera llamó súbitamente al gerente. Entonces, se dirigió hacia la puerta trasera de la cocina y pegó un grito. Ahora parecía ser mucho más consciente de sus modales. Baker se situó delante de ella sujetando su cinturón con una mano y mientras lucía en la otra con un aparato de radio. Exageró sus gestos razones obvias. No podía esperar a que esta saliese. Sin embargo, en ese momento apareció un gerente diferente.

Una persona completamente diferente

No obstante, aquella persona se mostró bastante angustiada por lo que Baker trató de decirle y ofreció una disculpa de inmediato. La mujer también se comprometió a realizar una investigación interna para esclarecer las actividades de sus compañeros de trabajo. La historia acabó por llegar a las redes sociales poco después de quelos clientes que había en aquel momento se dieran cuenta de lo mal que habían actuado los trabajadores. Frente a esto, el restaurante tuvo que salir al paso con una declaración pública.

No negaron los hechos

Cuando se les preguntó sobre el brusco trato llevado a cabo por los empleados, un representante del restaurante no intentó negar las acusaciones. Este le dijo a los medios de comunicación que los hechos sucedieron tal y como Baker lo había definido. Los representantes del restaurante se sorprendieron por aquella falta de respeto que la gerente había mostrado a un oficial de la ley, y accedieron a investigar más a fondo sobre el tema. ¿Pero sería esto realmente suficiente?

Discriminación

No sé sabe muy bien por qué el oficial ofendido no demandó al restaurante por una cuantía de 150.000 dólares.” Este hecho no es tan diferente de aquellas panaderías de Oregón que se niegan a hacer un pastel de boda para una pareja gay. ¡La discriminación es discriminación!” , escribió un lector enfurecido, mientras que otra persona, suponemos que de la Administración, tomó un punto de vista más racional. “Estamos trabajando con las autoridades competentes y los representantes de la asociación de la policía local para llegar al fondo y resolver este asunto lo más rápido posible”, añadió en una declaración.

Tratando de salvar las apariencias

“Hemos hecho esfuerzos para tratar de ponernos en contacto con el oficial de policía involucrado, pero aún no hemos hablado con él. Seguiremos investigando la situación y tomaremos las medidas apropiadas al final de este examen”. La historia comenzó inmediatamente a correr como la pólvora por Twitter y Facebook, incluso después del intento del establecimiento por salvar las apariencias, sacando la rabia de decenas de cientos de usuarios.

Respuestas indignadas

“No sé por qué el oficial ofendido no demandó al establecimiento por 150.000 dólares. Este es un comportamiento horrible que puede ser fácilmente considerado como una violación de los derechos del cliente”, declaró un usuario enfurecido, mientras que otro tomó una percepción más basada en sus principios. “Si yo fuera policía, estaría mucho menos preocupado por estas personas que son abiertamente anti-policía que por la mala disposición de quién debe servir mi comida.”

Buena relación

Aunque el representante del Sindicato de Policía de Alexandria, Pete Feltham, aplaudió al restaurante por su coordinación y su rápida disculpa, el daño ya estaba hecho. Además, también dijo Baker había manejado la situación perfectamente en lugar de intensificar el choque.. Sin embargo, dijo que le había sorprendido que en Alexandria, un evento como este tuviese lugar en la localidad, ya que la fuerza policial local siempre ha mantenido una relación fantástica con los ciudadanos y los negocios locales.

No había vuelta atrás

Sin embargo, ninguna de las declaraciones de Felthams sirvió para calmar la indignación de los usuarios. En la página de Facebook de los restaurantes se han dejado miles de comentarios, notificándoles de mala gana que estaban empezando a ser boicoteados por completo y promoviendo a otros clientes a hacerlo también. Incluso hubo discusión en los medios sociales sobre un posible robo en el restaurante después del incidente. Sin embargo, Baker decidió mostrar su opinión de una manera respetable y sin alimentar las polémicas.

Más errores no hacen bien

Como consecuencia de todos esos comentarios, el oficial declaró no estar realmente a favor de la cultura de la cancelación, y también se manifestó en contra de que surgieran actividades criminales contra en el restaurante. También evitó su voluntad de que nadie intente dejará de apoyar el establecimiento. Y es que a pesar de los prejuicios sufridos, es realmente consciente de que el mal no se combate con el mal.

Un paso atrás

El restaurante centró sus esfuerzos en su promesa de responder al inmenso número de críticas. Según el Washington Post, hicieron una declaración oficial una semana después de los hechos. En una declaración, la empresa dijo que las opiniones y acciones de estos individuos eran inexcusables y que no reflejan las de la empresa o las del resto del personal del establecimiento localizado en Duke Street,.

Empleadas despedidas

“Hemos concluido que los dos miembros del equipo de dicho restaurante actuaron de manera inapropiada y hemos decidido poner fin a su contrato”, declaró el establecimiento en respuesta a los comentarios negativos. “Tenemos el mayor respeto por los oficiales de la ley y valoramos la relación que hemos construido con el Departamento de Policía de Alexandria a lo largo de los años.”, concluía el post.

Saliendo al paso

Baker fue contactado por el gerente nocturno, así como por los directivos del restaurante para presentarle una disculpa formal por el horrible comportamiento y actitud de aquellos tres miembros del personal, expresando también su profundo respeto por la policía local. Este hecho llego incluso a llamar la atención de la alcaldesa de Alexandria, Allison Silberberg, quien dijo que apreciaba la disculpa de la compañía por aquel desafortunado acontecimiento. Pero, ¿cómo se sentirían el resto de miembros de las fuerzas del orden de la ciudad frente a lo que sucedió?

¿Qué dijeron los otros policías?

“Bueno, su primera sensación como oficiales de policía fue el enfado”, explicó el jefe de la policía local. Estos son tiempos muy difíciles, y cuando uno de mis oficiales es tratado de esa manera de manera totalmente innecesaria, tu primera respuesta es la ira”. No obstante, esta camarera decidió intervenir cuando se sintió agredida por los comentarios de unos clientes.